El sensor de árbol de levas es una de esas piezas pequeñas que casi nadie conoce hasta que falla, y cuando lo hace, el motor lo nota enseguida porque pierde precisión en el momento exacto de inyección y encendido.
Los síntomas más habituales
Tirones al acelerar. Suelen ser el primer aviso: el motor no responde con la suavidad de siempre en aceleraciones normales.
Arranque más costoso. El coche tarda más de lo normal en arrancar, aunque la batería esté en buen estado.
Ralentí irregular. Las revoluciones en parado suben y bajan sin motivo aparente.
Modo de emergencia. En los casos más claros, el motor limita la potencia de forma notable para protegerse. Si notas esto, mejor no forzar el coche y traerlo pronto.
Por qué no basta con cambiar el sensor
El síntoma de un sensor de árbol de levas fallando se parece mucho al de un sensor de cigüeñal dañado, o incluso al de un simple problema de cableado o de un conector con mal contacto. Cambiar el sensor sin confirmarlo es apostar: si la causa real era otra, sigues con la avería y has gastado en una pieza que no hacía falta.
Cómo lo comprobamos
Leemos la señal con el equipo de diagnóstico mientras el motor está en marcha, y revisamos el conector y el cableado antes de dar el sensor por defectuoso. Solo lo sustituimos cuando confirmamos que la señal es errática o inexistente.
Después del cambio
Tras sustituirlo, borramos el código guardado en la centralita y hacemos una prueba en carretera para confirmar que el motor responde con normalidad y que el testigo no vuelve a aparecer.
Si notas tirones o un arranque raro, llama al 641 16 17 71 y lo comprobamos antes de cambiar nada.