Guía completa

Evitar una segunda visita

Pedir cita, esperar tu turno y volver con un desfavorable por algo tan simple como un ajuste de luces es perder una mañana. Y si dejas pasar más de dos meses desde la primera visita, ya no hay revisión gratuita: pagas la inspección de nuevo.

La pre-ITV está para evitar justo eso. Repasamos uno a uno los puntos que mira la inspección, te damos un informe con el resultado de cada uno, y decides: corregimos lo que salga o te presentas tal cual sabiendo a qué te expones.

Lo que miramos

Alumbrado. Luces de cruce y carretera, ajuste con regloscopio, intermitentes, freno, marcha atrás y matrícula. El corrector de luces mal ajustado es uno de los fallos más frecuentes que encontramos, y es barato de solucionar.

Frenos en banco. Eficacia mínima, desequilibrio entre lados y freno de mano. Si están al límite, cambiar pastillas suele bastar.

Holguras de dirección y suspensión. Rótulas, silentblocks, mangueta y brazos, medidos con plato y barra igual que en la inspección oficial.

Neumáticos. Dibujo mínimo, grietas en el flanco y desgaste irregular. Si hay desgaste asimétrico, revisamos también la geometría.

Emisiones. Lectura de centralita y comprobación en el escape según el tipo de motor.

Nuestro compromiso

Si reparas con nosotros lo que sale en el informe y luego te suspenden por algo que ya corregimos, lo arreglamos sin coste adicional. Aplica a los puntos que tocamos, no a defectos nuevos no detectados en la pre-revisión.

Cuándo conviene venir

Lo ideal es traerlo dos o tres semanas antes de que venza la ITV: da tiempo a revisar, reparar lo que toque y pedir cita en la estación sin agobios. Si se te echa encima, llama al 641 16 17 71 y buscamos hueco esta misma semana.