Guía completa

Un testigo que no siempre significa avería grave

El testigo de control de tracción (ASR o ESP, según la marca) suele encenderse por un fallo en uno de los sensores que alimentan el sistema, no porque el sistema en sí esté roto. Antes de hablar de una reparación cara, hay que averiguar cuál de esos sensores está fallando.

Cómo lo diagnosticamos

Leemos el código guardado en la centralita ABS/ESP, que nos dice de qué zona viene el fallo: rueda concreta, sensor de ángulo de volante o sensor de guiñada. Si la avería es intermitente —se enciende solo a veces, en curva o con lluvia— comprobamos con datos en vivo mientras el coche está en marcha para pillarlo en el momento.

Las causas más habituales

Un sensor de velocidad de rueda sucio de barro o con el cableado dañado, un sensor de ángulo de volante descalibrado tras tocar la dirección, o neumáticos con un desgaste muy distinto entre ejes que confunde al sistema. Cada causa tiene una solución distinta, y algunas ni siquiera requieren cambiar una pieza.

Qué hacemos después de identificar el fallo

Si hace falta sustituir un sensor, lo hacemos y comprobamos que el testigo se apaga y no reaparece tras una prueba en carretera. Si el problema es de calibración, lo recalibramos con el equipo de diagnóstico sin necesidad de comprar nada.

Si te ha aparecido el testigo, llama al 641 16 17 71 y te decimos qué mirar antes de que se convierta en algo más serio.