Guía completa
El servicio que se olvida hasta que hace falta
El aire acondicionado se usa unos meses al año y el resto se olvida. Precisamente por no usarlo en invierno, las juntas se resecan y el compresor se queda sin lubricar, así que las fugas suelen aparecer justo cuando empieza a hacer falta. Comprobarlo antes de que llegue el calor, en vez de esperar a que no enfríe, es lo que evita quedarte sin él en el peor momento.
Las dos averías más habituales
Pérdida de gas por fuga. El sistema es cerrado: si está bien, no necesita recargas. Si notas que enfría cada año un poco menos, hay una fuga en algún punto — compresor, condensador o juntas de conducto. Recargar sin repararla es tirar el dinero, porque el gas se va a escapar de nuevo. Localizamos el punto exacto con nitrógeno o tinte UV antes de recargar.
Olor a humedad. Viene del evaporador, donde condensa agua y con el tiempo aparecen hongos. El filtro de polen ayuda, pero no lo soluciona del todo. La desinfección con ozono limpia el evaporador y los conductos en media hora.
R134a o R1234yf
Desde 2017 los coches nuevos llevan R1234yf, con menor impacto ambiental que el antiguo R134a. Cuesta más y necesita equipo de carga específico; mezclarlo con R134a es un error grave que puede dañar el compresor. Tenemos equipo para ambos y comprobamos siempre cuál lleva tu coche antes de cargar.
Cuando el problema no es solo el gas
Si el compresor, el condensador o la válvula de expansión están dañados, hay que sustituirlos: te presupuestamos cada pieza por separado antes de empezar, con la mano de obra que requiera cada caso.
Llama al 641 16 17 71 para una comprobación rápida o para pedir cita.