Guía completa
Lo que parece sencillo y no siempre lo es
Un cambio de aceite es, en apariencia, la operación más simple del taller. Pero hay tres detalles que en los centros rápidos se despachan sin mirar y que marcan la diferencia entre proteger el motor y desgastarlo poco a poco.
La especificación correcta. No basta con la viscosidad. Cada motor pide una norma técnica concreta, y montar un aceite que no la cumple puede saturar el filtro de partículas o ensuciar la EGR. La norma está en la documentación técnica del fabricante, no en la etiqueta del bidón.
La cantidad exacta. Tanto pasarse como quedarse corto es un error. Verificamos con varilla y, si el coche lleva sensor electrónico, también con el equipo de diagnóstico.
El filtro de aceite. Reutilizar el antiguo porque «aguanta» es un error que se paga a largo plazo: un filtro saturado deja pasar suciedad al motor.
Marcas que usamos
Trabajamos con aceites de gama profesional y filtros de las mismas marcas que suministran a los concesionarios oficiales. No usamos productos de marca blanca genérica aunque sean más baratos: lo que se ahorra hoy se paga en 60.000 km.
Qué más conviene revisar en la misma visita
Si tu coche pasa de los 60.000 km, suele compensar aprovechar la visita para mirar también:
- Filtro de aire — si está sucio, sube el consumo y baja el rendimiento.
- Filtro de habitáculo — si notas malos olores, suele ser esto.
- Filtro de combustible — en diésel, crítico para proteger los inyectores.
- Líquido de frenos — pierde eficacia por humedad cada dos años; lo medimos con higrómetro.
No te ofrecemos lo que no hace falta. Si solo toca el aceite, cambiamos el aceite y ya está. Pide cita al 641 16 17 71 y con el kilometraje del coche te damos presupuesto cerrado en cinco minutos.