Guía completa
Lo que un amortiguador gastado se lleva por delante
Un amortiguador no solo da comodidad: mantiene la rueda pegada al asfalto en cada bache y en cada frenada. Cuando pierde eficacia, la rueda rebota en vez de seguir el suelo, y eso significa menos agarre justo cuando lo necesitas — en una frenada o en una curva cerrada.
Cómo lo comprobamos
Hacemos la prueba de rebote en cada esquina del coche: empujamos la carrocería hacia abajo y soltamos. Si rebota más de una vez, el amortiguador ya no amortigua lo que debería. Revisamos también si hay fuga de aceite visible en el vástago, señal clara de que está gastado por dentro.
Por qué se cambian en pareja
Un amortiguador nuevo junto a uno gastado reacciona de forma distinta en cada lado del eje, y eso se nota en curvas y frenadas — el coche tira de un lado. Por eso siempre recomendamos cambiar los dos del mismo eje juntos, aunque uno todavía dé el pego.
Qué se revisa junto al amortiguador
Al cambiarlo, aprovechamos para comprobar el kit de tope y guardapolvo (la goma que protege el vástago) y el estado del muelle. Si están gastados, te lo decimos antes de cerrar presupuesto, no después.
Si notas que el coche bota más de la cuenta o se hunde en las curvas, tráelo y te hacemos la comprobación sin coste. Llama al 641 16 17 71.