Guía completa

Una ayuda que se agradece en cualquier maniobra

Los sensores de aparcamiento no son un capricho: evitan el golpe tonto contra un bordillo o contra el coche de atrás en una maniobra apretada. Los instalamos tanto en coches que nunca los han tenido como en los que ya cuentan con sensores traseros y quieren añadir los delanteros.

Cuando dejan de funcionar bien

El fallo más habitual no es que el sensor esté roto, sino suciedad acumulada, un golpe que lo ha desalineado unos milímetros o humedad en el conector. Antes de sustituir nada, comprobamos con el equipo de diagnóstico cuál de los sensores está dando el problema y por qué.

Cómo hacemos la instalación

Si es un kit nuevo, definimos primero el recorrido del cableado hasta la centralita de aparcamiento para que quede oculto, y pintamos los sensores al color exacto del paragolpes antes de montarlos. Tras la instalación, calibramos la distancia a la que empieza a avisar cada sensor, porque no todos los modelos de coche usan el mismo criterio.

La prueba final

No entregamos el coche sin probar los sensores en una maniobra real, acercándonos a un obstáculo para comprobar que el aviso suena de forma proporcional a la distancia, no todo de golpe o con retraso.

Si tienes sensores que pitan sin motivo o quieres instalarlos por primera vez, llama al 641 16 17 71.