Cada vez preguntan más por la instalación de kits de GLP (autogás), sobre todo por el ahorro en el coste por kilómetro. Pero antes de decidir, conviene entender bien qué implica la conversión.

No se pierde la gasolina

El kit de GLP se añade al motor de gasolina, no lo sustituye. Se instala un conmutador en el salpicadero que permite elegir entre gasolina y gas, incluso en marcha. El motor sigue arrancando siempre con gasolina.

Qué se instala

Un depósito de gas (toroidal, en el hueco de la rueda de repuesto, o cilíndrico, en el maletero), inyectores de gas adicionales, una centralita que gestiona la mezcla y el conmutador de selección. El motor original no se toca por dentro.

La homologación no es opcional

Circular con un kit de GLP sin homologar es ilegal, aunque la instalación esté bien hecha mecánicamente. La homologación certifica que el montaje cumple la normativa y es lo que permite pasar la ITV con el kit instalado y circular sin problemas.

Cuánto se ahorra realmente

El coste por litro del autogás es sustancialmente más bajo que el de la gasolina, aunque el consumo en litros suba ligeramente respecto al modo gasolina. El ahorro se nota con los meses, y depende directamente de cuántos kilómetros hagas: cuanto más ruedas, antes se amortiza la inversión inicial.

Mantenimiento del kit

No es una instalación de “monta y olvida”. Conviene revisar periódicamente la estanqueidad del circuito de gas, el estado del depósito y los filtros específicos del sistema, algo que se puede coordinar con las revisiones habituales del coche.

Es compatible con casi cualquier motor de gasolina

La mayoría de los motores de gasolina admiten la conversión. Lo que cambia es el tipo de kit y el número de inyectores según la cilindrada.

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